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¿Cómo triunfar en el tratamiento de la disfonía infantil?

En el tratamiento de la disfonía infantil es interesante contemplar una serie de recomendaciones o hábitos de higiene vocal para que el logopeda ayude al niño a integrar los nuevos patrones fonatorios aprendidos en consulta.

En los tratamientos logopédicos, igual que en muchas disciplinas sanitarias, no existen recetas mágicas que puedan garantizar el éxito de un tratamiento. Aunque en los casos de voz, hay algunas premisas básicas que nos pueden ayudar a valorar si el niño en cuestión es buen candidato para llevar a cabo una reeducación vocal con pronóstico favorable.

No contar con tales consideraciones elementales, dificultarán o  directamente nos llevarán al fracaso en este tipo de abordaje. Para saber si estamos ante un posible paciente, debemos contemplar que pueda:

  • Tener la suficiente madurez para ser consciente de la alteración vocal y/o patología laríngea así como de las situaciones comunicativas que requieran esfuerzo, tensión y fatiga para interceptarlas y compensarlas.
  • Mostrar interés por la voz y atribuirle la importancia que tiene, dado que esta es una herramienta social “sin recambio” que hay que cuidar.
  • Contar con estabilidad emocional y soporte familiar que le ayude a trasladar el trabajo realizado en consulta en su entorno cotidiano.
  • Velar por tener buenos hábitos de higiene vocal.

La familia, una pieza clave en la terapéutica

La familia juega un papel fundamental ya que los papás harán de cooterapeutas a lo largo del tratamiento. Ellos serán quienes ayudarán a su hijo, en el día a día, ya que más allá de practicar a nivel domiciliario algunos ejercicios recomendados por el logopeda, tendrán que concienciar y favorecer la realización de buenas prácticas imprescindibles en cualquier tratamiento de esta índole.

A continuación, te dejamos 6 tips para triunfar en el abordaje de la reeducación del comportamiento vocal en niños:

  • Favorecer un entorno sonoro cotidiano adecuado que no propicie comunicarse con un volumen excesivo.
  • Concienciar al niño de los momentos en los que usa su voz hablada a alta intensidad, con tensión perilaríngea si es el caso.
  • Velar por una correcta higiene nasal (enseñando a sonarse, realizando lavados nasales con suero fisiológico, etc.) que permita garantizar la inspiración nasal.
  • Mantener una dieta saludable, rica de frutas y verduras, junto con una buena hidratación mediante la ingesta de agua o líquidos.
  • Evitar un exceso de actividades extraescolares, especialmente deportivas que inciten a competir, ya que pueden conllevar esfuerzos físicos asociados a gritos reiterados.
  • Promover un sueño prolongado y reparador que garantice el descanso suficiente de la voz.