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Importancia del lenguaje en el desarrollo cognitivo

¿Sabes cuál es la relación entre el lenguaje y el pensamiento? ¿Y cómo influyen ambos durante las fases de desarrollo de la inteligencia? Estas son algunas de las preguntas a las que diversos autores de psicología han tratado de dar respuesta a lo largo del tiempo y que queremos explicarte en este artículo.

El desarrollo del habla y el del pensamiento están correlacionados porque la comunicación verbal requiere tener acceso a conceptos que son simbólicos y pueden ser abstractos, y que son la base para la representación del pensamiento. Los mensajes se transmiten más allá del aquí y ahora, son independientes de lo concreto.

Y es que la comunicación y el lenguaje establecen una concatenación lógica y secuencial de los conceptos y del propio razonamiento interior.

En este sentido, es interesante que conozcas los planteamientos de los dos psicólogos: Jean Piaget y Lev Semënovič Vygotskij. ¡Vamos allá!

El desarrollo del lenguaje y del pensamiento según Piaget

Seguramente has oído hablar del biólogo y epistemólogo suizo Jean Piaget, una de las mayores figuras del campo de la psicología del siglo XX. Según sus teorías, la capacidad de representación (de hablar) surge durante el desarrollo cognitivo de la primera infancia.

El niño al nacer posee esquemas muy simples para procesar la información y elegir respuestas. A partir de los 18 meses y hasta los 6 años se consolidan esquemas de respuesta más complejos. Con ellos, el desarrollo cognitivo se basa en la formación de representaciones mentales, que se refieren a los objetos y a las interacciones con el medio en general (luego vendrá la abstracción). Esto permite el desarrollo del habla, principal expresión de esta función simbólica.

El desarrollo del lenguaje y del pensamiento según Vygotskij

Según Vygotskij, el habla está en una relación dinámica con el pensamiento, ya que es capaz de transformarlo e influir en él. Has de saber que el célebre psicólogo ruso teorizó acerca de la comunicación verbal y del pensamiento. Propuso que tenían una estrecha dependencia mutua. Asegura que, inicialmente, la lengua no puede ser descubierta sin la intervención de pensamiento. Es decir, el pensamiento y el conocimiento no pueden expandirse sin poder hablar. Por ejemplo, un niño aprende que pan y manzana son alimentos, y luego incluye en esa categoría a los mejillones.

En este sentido, la interiorización de una lengua es un paso evolutivo crucial en el desarrollo cognitivo porque permite la formación de funciones psíquicas superiores. Alrededor de los 3 años, de hecho, el lenguaje interpersonal se divide en dos vertientes. La primera es un lenguaje socializado con una función comunicativa hacia los demás, lo que seguramente has visto. Por otra parte, está el lenguaje egocéntrico, en el que el niño habla consigo mismo para guiar sus pensamientos, llegar a conclusiones, resolver problemas y planificar sus acciones.

Para Piaget, el lenguaje egocéntrico del niño desaparece en las fases posteriores, transformándose en lenguaje social. Mientras, Vygotskij opina que la mente del niño es social por naturaleza. Así, el desarrollo del lenguaje egocéntrico constituye un requisito evolutivo de la propia conducta. No desaparece por completo, sino que se convierte en un instrumento del pensamiento.

La relevancia del lenguaje en el desarrollo cognitivo

Hemos visto que, a través de las experiencias, el mundo exterior se convierte en un concepto que se incluye en un sistema cognitivo con muchas dimensiones. Son precisamente los procesos de codificación que establece el lenguaje los que te permiten moverte dentro de estas dimensiones y construir otras categorías.

Dentro de estos esquemas, algunos ejercicios para los niños pueden resultar útiles. Lo más recomendable es que las sesiones de juego sean cortas, de media hora o algo más según el interés del niño. También es aconsejable que se hagan varias veces a la semana para establecer una rutina.

  • La sopa de letras

Este entretenimiento puede transformarse en una herramienta para el desarrollo del lenguaje. Se le indica al niño el tema, puede ser encontrar nombres de frutas o de animales. Verás cómo el niño busca e identifica palabras, con lo que se estimula también la atención y la concentración.

  • Identificar elementos comunes

En una imagen que contenga varios objetos, pide al niño que señale los que tienen un rasgo común. Pueden ser, por ejemplo, los que se usan para ir a la playa. Esto le ayuda a ampliar las habilidades cognitivas.

  • Descubrir parejas

Este juego es parecido al mahjongg, pero más sencillo. Puede hacerse con cartas especiales y se colocan boca abajo. Deberás darles la vuelta de forma alterna para que el niño identifique el par de animales iguales. Esta actividad estimula la destreza para crear categorías.

  • La letra escondida

Para este juego necesitarás una imagen donde hay letras de colores, diferentes y mezcladas. Solicita que encuentre una en particular, puede ser la ka, y que la marque con un círculo. Hay que encontrarlas todas y contarlas, sin olvidar ninguna.

  • Completar palabras

En este ejercicio se utilizan frases cortas, con palabras a las que les faltan algunas letras. El niño deberá completarlas para que la frase tenga sentido. Así se ejercita la capacidad de abstracción.

  • Clasificar palabras

Este juego desarrollará la capacidad para establecer categorías. Ante un grupo de palabras, el niño va a escribirlas en diferentes columnas. Las agrupará según sus similitudes, por ejemplo, los objetos que hay en la cocina o en la escuela. En un ejercicio un poco más complejo, que puedes hacer más adelante, el niño escribirá las palabras que se le ocurran en columnas con categorías que conozca, tales como muebles, partes del cuerpo o vegetales.

Tanto el desarrollo cognitivo como el lenguaje son innatos en el ser humano. Responden a las necesidades de formar parte de la sociedad, para relacionarnos con los demás y también con nosotros mismos. Si le decimos a un niño un nombre u otro, le indicamos automáticamente la existencia de una categoría, ya que los niños son sensibles al hecho de que los nombres no solo pueden hacer referencia a objetos concretos, sino a conceptos. Y es precisamente sobre estas figuras mentales basadas en el lenguaje con las cuales el niño puede progresar en su desarrollo cognitivo.