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¿Cómo detectar la disfonía infantil en el aula?

La voz es la herramienta comunicativa más distintiva de los seres humanos. Ésta se adquiere y desarrolla desde edades muy tempranas y más allá de ser el soporte de comunicación más común también es el más eficaz.

Los bebés muy tempranamente son capaces de reaccionar a la voz de sus progenitores y comprender intenciones comunicativas mediante la entonación y el timbre. Poco más tarde, serán ellos quienes realicen vocalizaciones intencionadas para transmitir sus estados y emociones buscando una respuesta del interlocutor. Con el paso del tiempo, el soporte vocal se irá entrenando e irá evolucionando perdurando hasta la edad adulta. En este momento, también tendrá unas características propias.

Atendiendo que no tenemos una voz de recambio es de suma importancia aprender a cuidarla, ya desde la infancia, y detectar posibles alteraciones de manera precoz.

A menudo la detección de la disfonía infantil se lleva a cabo en el contexto escolar. Maestros y educadores tienen un papel relevante ya que desde la escuela es muy fácil comparar las peculiaridades de la voz de un niño con su grupo de iguales. Estas caracetrísticas anómalas han podido pasar desapercibidas por sus papás o familiares, quienes incluso se han podido acostumbrar a la voz de su hijo llegándola a normalizar.

A continuación, os compartimos algunas informaciones y observaciones breves que os ayudaran a detectar un comportamiento vocal alterado en la población infantil:

  • Percibir un llanto peculiar o roto desde edades muy tempranas.
  • Escuchar una voz habitualmente grave, ronca, rasposa, etc.
  • Observar un uso vocal frecuente a alta intensidad, especialmente asociado a actividades físicas o deportivas que conducen a episodios de pérdida de voz.
  • Visualizar esfuerzo y tensión perilaringea (en la zona externa del cuello) al hablar.
  • Detectar afonías consecuentes a actos lúdicos o de ocio como fiestas de cumpleaños, excursiones, campamentos,… que cuestan de recuperar.
  • Evidenciar la dificultad para cantar, especialmente para llegar a las notas agudas. Este ítem además de detectarlo en casa puede ser fácilmente percibido en el aula por el/la maestro de música.

Ante la detección de algunas de las características mencionadas en el colegio será interesante compartirlo con la familia y recaudar más información ya que pueden delatar alteraciones de voz en los alumnos.

Si se sospecha que las informaciones pueden sugerir una clínica de disfonía infantil, será recomendable acudir al pediatra para que sea él quien determine a necesidad de interconsulta para valoración por parte de un ORL o foniatra.

En caso que se llegue a diagnosticar una alteración en la voz del niño, será el logopeda quien realice la reeducación del hábito fonatorio en coordinación con el equipo médico y así como sus familiares.