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Canaliza la ansiedad con divertidos collares y mordedores

A pesar de que las manifestaciones clínicas del Trastorno del Espectro Autista (TEA) son muy distintas entre las personas que lo presentan, algunos de los síntomas que se pueden presentar comúnmente son: dificultades en la comunicación y el lenguaje, rigidez mental, alteraciones en la interacción social, dificultades de autorregulación emocional, etc. Por lo que atiende a esta última característica, y atendiendo que un gran número de ellos presenta además niveles elevados de ansiedad que les hace tener más episodios de descontrol, la falta de regulación puede conllevar problemas conductuales, rabietas, autolesiones, agresividad, etc.

En algunos casos, y como consecuencia de dicha agresividad, podemos encontrar niños que se muerdan las manos u otras partes del cuerpo en búsqueda de autoestimulación. En otros casos, hay quienes muerden objetos, el cuello o los puños de la camisa, etc. o cualquier otro elemento que tengan al alcance, como respuesta a situaciones estresantes que incluso puede formar parte de una necesidad.

En otras ocasiones, estas conductas pueden ser consecuencia a las dificultades o trastorno de procesamiento sensorial (TPS) que acostumbran a presentar las personas con TEA. Así pues, la hipo o hiper reactividad a estímulos sensoriales e incluso el hecho de tener un interés inusual en aspectos del entorno puede provocar que los niños se lo pongan todo en la boca, con el objetivo de estimularse oralmente, con el riesgo que esto puede implicar.

Sea cual sea el motivo – canalizar la ansiedad, estimular la oralidad, regular el sistema propioceptivo y de concienciación oral, etc. – la masticación proporciona mucha información sensorial a la mandíbula que sacia y resulta muy relajante. Aceptando pues que “masticar” pueda ser un mecanismo calmante, especialmente para personas con autismo y/o TPS, tiene especial interés conocer qué tipos de recursos o herramientas específicas les podemos ofrecer para cubrir dicha necesidad sensorial, minimizando los riesgos.

A continuación, podéis encontrar algunas consideraciones a tener en cuenta, para conocer qué tipo de mordedor puede ser el más recomendado para cada caso individual.

Si de lo contrario, necesitáis más información, podéis consultar con nuestros especialistas para que os asesoren enviando un mail a asesoramiento@logopedicum.com

  • Edad del niño o adulto:

En los primeros años de vida serán recomendables aquellos elementos que permitan un fácil agarre a las manos más chiquitinas y que contengan variadas texturas que ofrezcan ricos estímulos sensoriales orales (ej. Mordedor grabber bebé, mordedor tetra-bite bebé, mordedor Y o mordedor guitarra).

A partir de los 4-5 años, más allá de poder ofrecer la mayoría de los elementos de agarre manual también podremos empezar a ofrecer opciones como collares o pulseras (ej. Brazalete mordedor texturas o liso, collar mordedor prisma, collar mordeor texturas, collar mordedor dino…).

A partir de los 6-7 años en adelante los capuchones para lápices también serán una interesante propuesta. Para todos, hacer madurar la función masticatoria desempeña un papel clave para evitar la aparición posterior de hábitos lesivos o parafunciones tales como: morderse las uñas/pieles/mejillas, apretar o hacer rechinar los dientes, morder otros objetos, etc.

 

  • Niveles de dureza:

Los elementos suaves o normales se recomiendan para aquellos casos que muerden con poca fuerza o chupan más que mastican. Los mordedores más duros estarían indicados para aquellas personas con grandes necesidades sensoriales orales, que necesitan morder de manera más vigorosa y que suelen masticar elementos muy firmes y complicados como pueden ser piezas de Lego, muñecos tipo Playmobil, encajes de madera, etc.

Los grosores están estrechamente vinculados a la resistencia que los mordedores ofrecen. Formas más gruesas y altas como pueden ser los modelos collar mordedor muñeco, collar juvenil, collar ninja… son más robustos y pueden resistir mejor a la necesidad de una masticación más contundente. Por el contrario, los modelos collar mordedor prisma, collar texturas, collar sonrisa… estarían pensados para aquellos individuos que no ejerzan tanta fuerza a nivel de musculatura temporal y maseterina.

 

  • Modelos y formas:

Largos, cortos, finos, gruesos, altos, bajos… muchas son las características que dan forma a los distintos modelos de mordedores.

Los modelos más alargados están pensados especialmente para aquellos que necesiten activar la parte posterior de la cavidad oral ejercitando especialmente premolares y molares para masticar (ej. collar mordedor extralargo o prisma).

Sin embargo, los elementos más cortos estarían pensados para aquellos que prefieren estimular la zona anterior de la boca, mordisquear o roer con el frente dental anterior (ej. Collar mordedor básquet, collar mordedor circular…). En el caso de los collares y otros elementos concretos, las diferentes formas temáticas (ej. pelota de básquet, dino, emoji, pieza de Lego, muñeco, varita princesa, etc.) pueden ser un estímulo atractivo para hacerse con un mordedor como aliado o amuleto.

Los collares son de especial interés también para aquellos que suelan buscar los cuellos de camisas o cordones de sudadera, sin embargo, las pulseras son muy apropiadas para aquellos que suelan llevarse a la boca los puños o mangas de las camisas, jerséis o chaquetas.

 

  • Texturas:

Los mordedores pueden ser lisos o contener distintas texturas. Los niños o adultos que son destacados buscadores sensoriales prefieren aquellos elementos más complejos que tienen resaltes, rugosidades, huecos o espacios libres, etc. ya que les despierta más aliciente e interés.