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GESTIONAR EL CONFINAMIENTO CON PERSONAS TEA

La situación de confinamiento, como medida de prevención y contención del COVID-19, es un escenario excepcional que altera las dinámicas de cualquier familia y aun más de aquellas que tienen hijos con necesidades educativas especiales.

Estar tantos días en casa puede conllevar alteraciones emocionales y/o conductuales más acusadas en los niños y niñas con trastorno del espectro autista (TEA).

Poder explicarles la situación y el porqué del aislamiento, sin ofrecer demasiada información y adaptando el lenguaje a sus posibilidades, puede resultar interesante para arroparles y ofrecerles estabilidad. Complementar el discurso oral con imágenes, cuentos o vídeos siempre puede ayudarnos y más si la comprensión está comprometida.

Algunas de las conductas que se pueden dar o agravar son:

  1. Demandas reiteradas de información de la situación por el “miedo” vivenciado.
  2. Incremento de rituales de higiene para evitar el contagio.
  3. Acentuación de la irritabilidad o de la ansiedad por falta de control o regulación emocional.
  4. Exceso de conductas repetitivas por aburrimiento o para autorregularse.
  5. Aumento de alteraciones conductuales o conductas disruptivas por incomprensión de la situación y del cambio de rutinas.

Para poder llevar estos momentos de la mejor manera posible con personas TEA y minimizar los efectos en la dinámica familiar los expertos nos recomiendan:

  • Explicar por qué estamos viviendo esta situación. Atendiendo que se han visto alteradas las rutinas habituales que tanto les facilita su día a día es importante explicar, ajustado a su nivel comprensivo, el momento que vivimos y las alternativas que ofrecemos, así como añadir pautas de salud e higiene (evitando que las lleven a cabo de manera excesiva).
  • Planificar y estructurar el tiempo. Reorganizar un horario de tareas diarias o semanales, lo más similar posible al que sigue habitualmente (ilustrado, con pictogramas, en organizador o agenda…) puede ser un facilitador. Es ideal marcar unas rutinas e incluir un par de actividades diferentes cada día para no caer en la monotonía y el aburrimiento.
  • Promover actividades variadas que intercalen momentos de tranquilidad con actividades más físicas que les ayuden a canalizar emociones aprovechando recursos que tengamos en casa o bien recurriendo a plataformas gratuitas de ejercicios online, para que podamos ejercitarnos a nivel físico.También es interesante promover actividades cognitivas para seguir manteniendo la mente activa y plantear actividades que nos supongan retos adecuados a la capacidad de la persona.
  • Consentir momentos para realizar conductas repetitivas de autorregulación y canalización como: aleteo, movimiento con objetos, balanceo, etc.
  • Permitir más tiempo de ocio o de uso de recursos tecnológicos como móviles, tablets, ordenadores, TV, … sin dejar de lado otras actividades interesantes como pueden ser los típicos juegos de mesa, escuchar música, mirar vídeos o películas, etc. Y para personas con más necesidades de apoyo podemos plantear juegos circulares, más físicos o sensoriales, con materiales que podemos tener en casa o incluso aprovechar para fabricarlos juntos y ya tenerlos para otra ocasión.
  • Controlar la alimentación. Siempre es importante, pero en una situación en la que vamos a quemar menos calorías, es fundamental una alimentación diversa. Podemos aprovechar el tiempo, planificando con la persona el menú e incluso realizar recetas de cocina. Puede ser una forma interesante de compartir el tiempo de forma funcional.
  • El descanso es un aspecto que puede verse afectado por la falta de actividad. Así pues, en la rutina sería interesante poder incluir momentos de siesta, relajación con masajes y música, etc.

Pero, a pesar de la excepcionalidad del momento, lo que es más importante es poder ¡compartir tiempo y muchos momentos juntos!