“Llega el buen tiempo, empieza I3, ya tiene la edad, sus amigos ya no llevan pañal”, son algunas de las razones por las que las familias deciden que sea la hora de retirar el pañal, aunque no sea siempre el mejor momento.
¿Te has planteado cómo y cuándo empezar? En este caso, compartimos algunas informaciones y consejos que te pueden ser de utilidad.
Tips para acompañar la retirada del pañal de manera respetuosa
El control de esfínteres es una de las primeras experiencias que tiene un niñ@ sobre el control de su propio cuerpo. Pero, previo a la retirada del pañal, deberemos identificar si nuestro peque puede estar listo para empezar a hacer sus necesidades en un orinal o WC. Así pues, tal y como expone la Dra. Estapé, podremos observar algunas señales que nos pueden ayudar a saber si puede ser el momento adecuado.
A nivel físico:
– Camina y corre con equilibrio y coordinación.
– Sabe saltar con los dos pies.
– Sube y baja las escaleras (con ayuda).
– Sabe bajarse los pantalones.
– Es capaz de sentarse y levantarse del orinal.
– Mantiene el pañal seco mínimo 1.5h
A nivel emocional:
– Está emocionalmente disponible.
– No ha habido cambios importantes recientes (adaptación escolar, hermanito/a, mudanza, destete, etc.)
A nivel de lenguaje:
– Entiende lo que le dicen.
– Puede reconocer objetos cotidianos.
– Verbaliza que le molesta el pañal húmedo
A nivel de comportamiento:
– Muestra interés por el baño y el orinal.
– Tiene una actitud colaboradora.
– Responde a su nombre.
– Sigue órdenes sencillas.
– Puede permanecer mínimo 5 minutos haciendo una misma actividad.
– Muestra interés por hacer las cosas por sí mismo y está contento cuando lo logra.
Además, para que esto suceda debemos:
– Familiarizarle con los términos de pipí, caca, váter, orinal.
– Enseñar a nuestro/a peque a que reconozca las distintas partes de su cuerpo y lo que ocurre con ellas.
– Ayudarle a identificar señales de pipis o cacas (después de comer estar al tanto) Preguntarle: “¿Te estás haciendo pipi?, ¿Quieres hacer caca?”.
– Aprender a diferenciar cuando el pañal está seco o mojado.
– Haber aprovechado las ocasiones en las que los papas (o hermanos) van al baño para que nos vean; para que ellos mismos comprueben que es algo normal y natural y que “no pasa nada”. Tiramos la cadena, decimos adiós al pipi, etc. Aprendemos por imitación.
– Haberle hablado mucho cuando cambiamos el pañal, explicarle en todo momento que estamos haciendo, que estamos limpiando, que ha hecho.
– Asegurarnos que el niño tenga un buen ritmo deposicional
– Disponer del material necesario y adaptar el espacio.
– Explicar, anticipar y ¡escoger un día!
Cuando el niño esté preparado y tenga interés, el adulto será su guía, le enseñará y acompañará. Para ello, será imprescindible estar disponibles como familia.
Cuando decidimos que ha llegado el día de quitar el pañal, se lo quitamos. En casa, en la escuela infantil y en el parque. No solo unas horas el día. Eso no le beneficia. Pero para esto, debemos esperar al momento adecuado, ya que así favoreceremos la autoestima del pequeño/a y el proceso será mucho más corto y satisfactorio. Intentar adelantar ese proceso solo servirá para generar frustración. El nivel de madurez de tu hijo es el que marca el ritmo. Es su trabajo. Es un proceso que debe hacer solo.
Previamente, explicaremos bien la retirada. Le contaremos que se está haciendo mayor, como nosotros. Iremos juntos a comprar braguitas y calzoncillos, que los escoja, que tenga ganas de ponérselos.
En este primer momento, retiraremos el pañal durante el día y lo mantendremos durante las siestas y por la noche. Al menos durante los 3 primeros días, será recomendable no alterar la rutina y que haya los mínimos cambios posibles. Deberemos respetar sus necesidades de intimidad y sobre todo… ¡celebrar sus éxitos!
Los primeros días, deberemos recordar la opción de ir al baño, aunque poco a poco deberemos ir confiando en nuestro peque. Será importante establecer rutinas:
– Ir al baño después de levantarse
– Sentarle siempre a las mismas horas en el orinal, preferiblemente unos 20-30 minutos después de las comidas, y no más de 10 minutos si no desea continuar.
– Repetir cada dos horas aproximadamente.
– Llevarle al baño antes de dormir. También antes de la siesta y al despertarse.
– Identificar las señales que nos puedan hacer sospechar que tiene pipi o caca (se mueve mucho, pone cara de concentración, aprieta las piernas, cruza las piernas, se pone de cuclillas, etc.)
– Comprar libros con dibujos sobre la retirada del pañal, tanto para la explicación y preparación previa como para la continuidad del proceso. Como soporte visual y entretenimiento para usar mientras estamos en el baño.
En esta etapa de transición podemos ponerle pañales que puedan subirse y bajarse solos, para que tengan más autonomía. Será importante también llevarte mudas para posibles fugas tener y mucha paciencia.
¿Qué no debemos hacer?
1. No debemos forzar la retirada del pañal a determinada edad: “Ya tiene dos años, ¿A qué esperas para quitarle el pañal? El año que viene, en el cole, no puede seguir usándolo”.
2. Cambiarlo si o si en verano o cuando llegue el buen tiempo, esté o no preparado/a.
3. Con prisa: debemos sacarlo entre 3 días o una semana, rápido.
4. No debemos etiquetarlo. “Debes ser como un niño mayor. Los bebés usan pañal tú ya no”.
5. Si ha habido una fuga NO debemos dejarlo mojado “para que aprenda”.
6. No debemos competir ni comparar nuestro peque con los otros de su clase o de su entorno. ¡Si otros ya han completado esta fase está perfecto! El nuestro está en ello o ya lo hará.
7. No debemos mostrar tristeza o enfado si no lo consigue. El chantaje emocional no le va a ayudar.
8. Por supuesto, debemos evitar el refuerzo positivo como regalar juguetes o comprar comida si lo consigue. Y a la par debemos evitar, también, castigarlo o amenazarlo si no lo consigue.
9. No hace falta preguntarle cada cinco minutos si quiere ir al baño o sentarlo tan a menudo.
10. No haberle reñido si se le escapa un pipi. Es importante hacerles responsables de sus actos, pero todo con un tono cariñoso, comprensivo y agradable.
¿Cómo reaccionamos ante un escape?
¡No vayamos a sobre reaccionar!
Debemos describir la situación que ha pasado. Nos ponemos a su altura y con un tono de voz y un lenguaje corporal calmado, relajado y suave le explicamos qué acaba de pasar. Con naturalidad.
Usamos el lenguaje positivo para recordar dónde se hace la caca y el pipi, que es en el váter. Evitamos la frase: la caca NO se hace en los calzoncillos. De esta manera recordamos el proceso respetuosamente.
Finalmente, debemos motivarlos y animarlos a seguir: ¡La próxima vez seguro que lo haces en el lavabo! ¡Tú puedes!
¿Por qué la llegada del buen tiempo es una buena época para
quitar el pañal?
El hecho de que haga frío influye en que los peques no quieran desvestirse y prefieran hacerse pis encima para evitar pasar frío.
Por el contrario, cuando las temperaturas son más elevadas, hay menos ropa que quitar y, por lo tanto, da menos pereza y pueden ser más capaces y autónomos para volvérsela a poner sol@s.
Elige bien el momento, no lo hagas coincidir con otro momento importante o de cambios personales o en casa. Hay que tener mucha paciencia y estar muy muy en ello.
Escoge ropa cómoda, que sepan abrochar y desabrochar solos.
El niño ha de estar preparado. Acostumbra a ocurrir durante los 2 años, pero si sucede antes o después no es qué pase nada.
¿Por qué el pipi siempre será más fácil que la caca?
La caca para ellos es una parte de ellos que pierden, de la cual se desprenden. A veces duele, huele mal, etc.
Puede ser que también, nos cueste más la caca porque sufrimos estreñimiento, cacas dolorosas o malos recuerdos asociados a ella.
Ellos y ellas sienten, también que están ocupando un espacio nuevo y eso les puede fascinar o incomodar.
El váter puede provocar una sensación de vacío y de hueco. No conocen qué hay más allá del agujero y no lo pueden ver ni entender. Les puede dar miedo sentir que tienen un hueco muy grande donde se sientan.
La taza está fría, esto les incomoda.
Algunas veces, los peques pueden incomodarse si les salpica el agua en el váter.
Puede pasar, también, que no sepan cuando va a parar de salir caca y eso les provoca miedo.
También pasa que les da miedo el ruido de la cadena. Es algo nuevo y ruidoso, que no entienden.
Como más incómodos estén más tensos resultaran estos momentos y sabemos que para ir al baño debemos estar relajados y seguros.
Debemos respetar sus miedos y no menospreciar estas emociones. No debemos presionarles, hay que darles el tiempo que necesiten.
Algunos trucos y tips
Para empezar, debemos tomárnoslo con calma. Buscar un momento (dentro de su madurez y su momento evolutivo) en el que haya unos días de calma en casa. Que no vaya a haber cambios grandes y que podamos ofrecerle tiempo de calidad para empezar este gran cambio.
Debemos descartar el estreñimiento. Que no haga caca en el váter no significa necesariamente que tenga este problema, sino que está aprendiendo y que puede ser que tenga miedos.
Es necesario intentar explicar el funcionamiento de nuestro cuerpo y nuestro organismo. Contarles el proceso de digestión y el aparato urinario, de manera que lo puedan entender.
Hay que acostumbrarlos al nuevo espacio. Enseñar-les el váter, con el agua, el papel, la cadena, como levantamos y bajamos la tapa, etc.
Podemos trabajar este proceso con el juego simbólico, usando plastilina, barro, colorante, algún muñeco, etc.
Podemos sentarlo al váter, en un principio, con la ropa puesta para jugar, leer un libro. Luego con el pañal y así sucesivamente hasta que nos sentemos sin él.
Si quiere hacer la caca en el pañal no pasa nada, es muy normal. Podemos, luego, tirar la caca al váter y despedirnos de ella. Poco a poco, con naturalidad, nos iremos desprendiendo de él.
Controlar los esfínteres por la noche
Para empezar, hace falta decir que los escapes por la noche son normales y no los podemos evitar. Esta maduración del control de los esfínteres depende totalmente del momento madurativo de su Sistema Nervioso Central (SNC).
Es un hito que va a suceder de manera espontánea, por su propia maduración y no lo podemos acelerar de ninguna manera.
Vamos a plantearnos dejar de poner el pañal por las noches cuando lleve unas dos semanas levantándose seco o seca.
– Debemos procurar no ingerir muchos líquidos antes de dormir.
– Hacer un pipi antes de meternos a la cama.
Controlaremos los esfínteres del todo cuando desarrollen la capacidad de despertarse cuando aparezca esa sensación de pipi y, en su momento final, sean capaces de ir al baño en plena noche.
No debemos preocuparnos, hasta los cinco años es normal que haya fugas nocturnas.
En definitiva…
Lo más importante en todo este proceso es tener PACIENCIA, celebrar todos y cada uno de los pequeños avances y NUNCA reñirles, castigarles o avergonzarles por los pequeños accidentes que, sin duda, tendrá.
Nuestras recomendaciones:
El paso previo a ir al WC es el orinal made for me. Con la apariencia de un mini WC, este orinal moderno ayuda a los pequeños a ganar confianza en la transición hacia el WC real. Combinando confort con funcionalidad, su diseño se caracteriza por tener una superficie fácilmente lavable con un paño y un contenedor amovible para su fácil limpieza. Así que, una vez el peque acabe, el pequeño puede darle al botón superior para escuchar un sonido real de tirar la cadena y se podrá retirar el contenedor.
Además, en la parte trasera tiene un compartimento especial para poner un portatoallitas portátil o bien sus libros favoritos.
Edad: A partir de 18 meses.
Características:
– Diseño real y moderno, con superficies suaves de fácil limpiar
– Contenedor
amovible para limpieza sencilla
– Protección especial para evitar salpicaduras
– Botón cromado para tirar la cadena con sonido realista
– Compartimento trasero para guardar un portatoallitas portátil (incluido), libros y mucho más
– Requiere 2 pilas AAA (incluidas)
Este original orinal en forma de plátano es un elemento muy práctico para ir de viaje o para salidas de casa. Uso recomendado a partir de los 18m. Galardonado en el Salón Internacional de los Inventos de Ginebra 2018.









































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