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5 SÍNTOMAS PARA DETECTAR LA DISFONÍA

La voz es la producción resultante de la acción coordinada de todo el cuerpo ya que el sonido originado gracias a la vibración de la mucosa laríngea, al acercarse entre sí cuando pasa el aire, se amplifica en múltiples cavidades de resonancia corporales.

Esta preciada y distintiva herramienta de los seres humanos, por un lado, es el vehículo de nuestra comunicación ya que nos permite llevar a cabo muchas funciones comunicativas: explicar, pedir, negar, preguntar, etc., pero a la vez da forma a nuestra identidad.

La gente que nos rodea nos conoce por nuestra voz y con ella expresamos ideas, trasladamos estados de ánimo y suscitamos sensaciones. Así pues, la voz es mucho más que un fenómeno físico sonoro, ya que condiciona la imagen que proyectamos al mundo y condiciona nuestra eficacia comunicativa.

Pero, ¿qué pasa cuando se alteran las cualidades acústicas de la voz?

La disfonía es una de las alteraciones vocales más comunes entre la población, aunque cabe decir que es un trastorno de los que más se subestima por los pacientes. Concretamente, se apunta que un 5% ha padecido o puede padecer dicha alteración en algún momento de la vida.

Las personas que presentan más riesgo a sufrir disfonías suelen ser aquellas que hacen un uso más prolongado de la voz como, por ejemplo: maestros, profesores, comerciales, locutores, etc.

La disfonía se define como la alteración de algunas de las cualidades acústicas de la voz, como consecuencia de un trastorno orgánico o funcional, pudiendo ser permanente o transitorio, y pudiendo llegar a interferir en la comunicación y en la calidad de vida de una persona.

El abuso o uso inadecuado de la voz, puede causar o agravar una disfonía, pero, determinar cual es el límite entre una voz sana o una patológica, no siempre es fácil.

Muchos son los factores que pueden influir (emociones, edad, sexo, rol personal, exigencias profesionales…) y a la vez pueden dificultar su diagnóstico pero conocer algunos síntomas muy básicos nos pueden ayudar a detectar la necesidad de consultar a un profesional especializado.

SIGNOS DE ALERTA

  • Percibimos cambios en las cualidades vocales (intensidad, tono, timbre o duración) o notamos cierta “ronquera” que persiste más allá de 15 días sin estar asociado a procesos infecciosos agudos.
  • Sufrimos episodios de afonía o de pérdida total de la voz, sin causa aparente.
  • Tenemos sensación de sobreesfuerzo vocal y cansancio al hablar.
  • Percibimos falta de aire al fonar que a menudo no nos permite terminar las frases o interacciones orales.
  • Presentamos tos, irritación, dolor de garganta, ardor, necesidad de carraspear constantemente, etc.

Estos síntomas que pueden tener los posibles pacientes pueden presentarse de forma aislada o combinados entre si y suelen coincidir con las características del comportamiento vocal que los expertos pueden constatar para diagnosticar el tipo de disfonía y su etiología.

Para valorar el rendimiento vocal y diagnosticar con precisión las posibles alteraciones será fundamental consultar a un logopeda, foniatra, otorrinolaringólogo, etc. Los especialistas médicos realizaran una exploración laríngea funcional que permitirá detectar, entre otros aspectos, alteraciones laríngeas objetivables mediante pruebas como la laringoestroboscopia o fibroscopia.

Y a su vez, el logopeda podrá realizar una minuciosa y exhaustiva valoración del comportamiento vocal que permitirá establecer las bases del trabajo o reeducación vocal requerido en la mayoría de los casos con trastornos de voz.

Contar con hábitos de vida saludables y contemplar pautas de higiene vocal siempre será de interés para cuidar la voz, pero ante cualquier aspecto que nos haga sospechar, no hay que dudar en consultar a los profesionales competentes ya que como bien dice el refrán… “más vale prevenir que curar”.