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Trastorno Específico del Lenguaje: Un trastorno invisible

Nos referimos a Trastorno Específico del Lenguaje (TEL) a las dificultades significativas en la adquisición del lenguaje desde sus inicios aunque algunas manifestaciones clínicas puedan perdurar a lo largo de la vida.

Concretamente, los trastornos del lenguaje son alteraciones que afectan al neurodesarrollo de las áreas implicadas en el lenguaje del Sistema Nervioso Central y pueden comprometer distintos aspectos lingüísticos.

Dichas alteraciones no se pueden enmarcar en un trastorno más amplio como podría ser un déficit auditivo o motoro, un déficit intelectual, un trastorno generalizado del dearrollo…

En este trastorno específico podemos encontrar gran variabilidad sintomática dado que cada persona presenta unas manifestaciones, con más o menos intensidad, en distintos módulos o componentes lingüísticos ya sea a nivel comprensivo y/o expresivo.

Los signos de alerta más comunes que podemos detectar según los componentes lingüísticos comprometidos son:

Componente fonológico

  • Dishabilidades en la representación y procesamiento fonológico (dificultad para analizar, recordar y utilizar la información fonológica imprescindible en el procesamiento del lenguaje oral y escrito).
  • Errores fonéticos persistentes (alteraciones articulatorias que no corresponden por edad).
  • Uso de circunloquios o estrategias de evitación.

Componente morfosintáctico

  • Dificultades para comprender el sentido global de las oraciones.
  • Longitud media de los enunciados inferior a lo esperado y/o desorganización de los núcleos de la oración.
  • Dificultades para la flexión nominal y verbal juntamente con un pobre uso de los tiempos verbales.
  • Omisión de núcleos oracionales imprescindibles o adición de elementos innecesarios.

Componente semántico

  • Dificultades de comprensión semántica.
  • Vocabulario pobre, incorporación lenta de palabras y/o dificultades de acceso al léxico.
  • Uso o abuso de motes genéricos, dícticos, neologismos, muletillas…
  • Rupturas comunicativas en el discurso, pausas excesivas y/o presencia de gestos complementarios.

Componente pragmático

  • Dishabilidades para comprender el sentido figurado del lenguaje (ir más allá del significado literal).
  • Discurso narrativo poco elaborado, estereotipado o con intervenciones cortas y sencillas.
  • Interacciones o respuestas poco coherentes o inadecuadas al contexto requerido.

 

Ante la detección de algunos de estos síntomas es recomendable consultar a un profesional especializado para realizar una valoración específica y llevar a cabo un tratamiento, si se requiere. Además, contamos con diferentes asociaciones afines (como por ejemplo ATELCA o ATELMA) que contribuyen a hacer visible este trastorno divulgandolo y sensibilizando a la población, a la vez que acompañan a las famílias con miembros que padecen este trastorno.