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Integración sensorial en Trastornos del Espectro Autista

Cuando escuches el término Trastorno del Espectro Autista (TEA), has de saber que en él se engloban varios cuadros clínicos que antes se consideraban independientes, como el síndrome de Asperger, el autismo propiamente dicho y trastorno desintegrativo infantil. Estas enfermedades tienen como base un desarrollo cerebral diferente al considerado normal.

¿Qué es la integración sensorial?

En los niños que sufren alguno de estos cuadros comienzan a presentar síntomas alrededor de los dos años de edad. Las relaciones sociales se ven afectadas, así como las habilidades para la comunicación, que presentan un deterioro. Cada caso es diferente, tanto en la gravedad de los síntomas como en el nivel de inteligencia de los niños, que en muchos casos es superior al promedio.

Lo que conocemos como integración sensorial es el proceso que se desarrolla en el sistema nervioso para percibir, interpretar e integrar diferentes informaciones.

Estas provienen del exterior y llegan a través de los sentidos. También existen las que provienen del interior del organismo: la percepción de la postura (propiocepción) o del equilibrio (sistema vestibular).

En la práctica, cuando el proceso de integración falla puedes observar conductas como las siguientes.

  • Evita los aparatos o juegos donde interviene el movimiento.
  • Se mece involuntariamente.
  • No le gusta que le toquen las manos al cortarle las uñas.
  • Rechaza ciertos tipos de telas o la textura de los alimentos en la boca.
  • Teme caerse o tropezar.
  • Voltea todo el cuerpo para mirarte.

Disfunción en la integración del sensorio

Cuando hay una alteración en el procesamiento de estímulos, como sucede en los niños con TEA, hay informaciones que, simplemente, no se registran. Las que con más frecuencia son ignoradas por el cerebro de estos niños son las de naturaleza auditiva, visual y táctil.

Lo notarás en los siguientes aspectos:

  • Problemas de atención.
  • Falta o exceso de sensibilidad ante la luz o el sonido.
  • Retraso en el desarrollo del lenguaje.
  • Dificultades en el aprendizaje.
  • Interacción social deficiente.
  • Problemas de conducta y adaptación, agresividad.

Teoría de la integración sensorial

El terapeuta ocupacional A. Jean Ayres desarrolló esta teoría en los años 60. Lo que has de saber al respecto es que su modelo se planteó como la relación entre la cantidad y calidad de las experiencias sensoriales con la capacidad de aprendizaje y la relación con el entorno: las experiencias positivas inducen a una buena interacción, mientras que las pobres o negativas llevan al niño a una vinculación cada vez más deficiente.

Beneficios que aporta a las personas con trastorno del espectro autista

La intervención más utilizada en la teoría de la integración sensorial está basada en un proceso educativo proveniente de la pedagogía. Como puedes suponer, este debe estar estructurado para que se adapte a las necesidades específicas de cada persona.

Objetivos

El objetivo es integrar con éxito los estímulos y lograr mejores respuestas, que permitan la adaptación al entorno. Es decir, que buscarás mejorar las capacidades del niño para relacionarse, integrarse en los juegos, participar en actividades diversas, cuidar de sí mismo, estudiar y aprender.

La terapia está orientada a que el niño logre procesar y organizar los mensajes sensoriales recibidos. Vas a ayudarlo a construir un sistema para elaborar informaciones sensoriales en función de sus necesidades. Durante estas actividades se busca modificar las respuestas del pequeño para que se adapten mejor al entorno.

Método

Antes de iniciar la intervención es necesario haber evaluado al niño de forma integral. Así se podrá determinar cuáles son las áreas de procesamiento de información más comprometidas.

Se proporciona estimulación vestibular para desarrollar el equilibrio y la propiocepción, motivación sensorial a través de mensajes táctiles, auditivos, visuales, de presión y de temperatura. En ese aspecto, en las salas de estimulación sensorial encontrarás diversos materiales: plataformas, hamacas, ruedas, pintura de dedos, plastilina, cajas de música, objetos de espuma, cepillos con distintas cerdas, peluches… Para la motricidad gruesa son necesarios muebles y enseres tales como camas elásticas, piscinas de bolas, rampas y pelotas de diferentes tamaños y texturas.

Intervenciones específicas

Los ejercicios prácticos para integrar las percepciones se dividen por áreas. Una manera sencilla de hacerlos es ayudando al niño en diferentes tareas, en una sesión diaria de diez o quince minutos.

  1. Para el sistema táctil, por ejemplo, se puede proporcionar al niño comida en pequeñas cantidades para que la tome con una cuchara, mastique y trague. El objetivo es evitar el rechazo, que hace que la escupa.
  2. Para mejorar el sistema propioceptivo viste al niño prenda por prenda, dejando que se familiarice con las diferentes telas al pasarlas por sus brazos.
  3. Para el autocuidado, la motricidad fina y la coordinación, puedes pedir al niño que se lave las manos con agua y jabón. Luego, que se las enjuague y se las seque.

Evolución positiva

Los niños que son sometidos a este tipo de intervención muestran más interacciones de naturaleza deliberada con el entorno. Podrás observar también que tienen un estado de alerta superior, con lo que incrementa su autorregulación gracias a una mejor praxis y conciencia corporal.

El aumento de percepción vestibular y propioceptiva permite mantener una postura más adecuada, alineada con el eje axial, así como mejores destrezas en la motricidad gruesa. Entre los elementos involucrados están los siguientes.

  • Proporcionar información sensorial para que pueda organizarla.
  • Asistir al niño para que logre inhibir o modular las respuestas.
  • Procesar eficientemente informaciones de contenido cada vez más complejo.
  • Brindar ayuda en el procesamiento de respuestas más organizadas, progresivamente.
  • Construir un sistema que pueda manejar de forma autónoma para que pueda disfrutar de ser competente.
  • Desarrollar destrezas motoras gruesas y finas de mayor nivel de complejidad.
  • Modificar las respuestas excesivas o insuficientes, a fin de lograr adaptarse al medio.
  • Eliminar las conductas agresivas frente al contacto físico, para propiciar una integración social armónica. Esto se refleja en el ambiente familiar y en el escolar.
  • Mejorar el ajuste emocional y social proporcionará al niño más autoestima.
  • Acelerar el desarrollo del lenguaje.
  • El desempeño escolar será más adecuado a las exigencias, gracias a un mejor funcionamiento del sistema nervioso.

El autismo y otros trastornos comprendidos en el TEA pueden ser tratados de forma exitosa en muchos casos. Este tipo de intervención proporciona mejorías en varios niveles, tales como el intelectual, el emocional y el social. Gracias a él los niños logran tener mejor autoestima, un desempeño escolar superior y relaciones más armónicas.