All for Joomla The Word of Web Design

COVID-19: Problemas para respirar y tragar

Disfagia y disfonía, unas de las secuelas de los pacientes graves de COVID-19.

Los pacientes con COVID-19 que han padecido la enfermedad de manera grave y han requerido intubación endotraqueal, pueden presentar secuelas que afectan a la voz y a la alimentación.

La disfagia es un trastorno de la deglución que conlleva dificultad para tragar.

Ésta es una de las repercusiones que padecen algunas de las personas que han permanecido ingresados en la UCI un periodo largo de tiempo. Las dificultades respiratorias, la pérdida de masa muscular y las afectaciones pneumológicas que se han podido manifestar durante la enfermedad pueden ser algunas de las causas para sufrir disfagia.

En el momento agudo, los pacientes intubados precisan de una alimentación a través de una sonda nasogástrica. Esto permite velar por una nutrición correcta sin riesgo de aspiración. Una vez retirado el «tubo» que les ha podido salvar la vida, llega el momento de trabajar con la ayuda del logopeda, entre otros profesionales para reestablecer la deglución y mejorar la calidad de vida del paciente.

En pacientes que han requerido ventilación mecánica prolongada y se ha realizado una traqueotomía, las afectaciones más frecuentes son las lesiones a nivel laríngeo como pueden ser edemas, hematomas, úlceras o parálisis de cuerdas vocales. Estas alteraciones, junto con la inflamación de la mucosa generada por los ataques de tos (que implican golpes y exceso de fuerza sobre los pliegues vocales) comprometen la vibración de las cuerdas y consecuentemente dificultan el hábito fonatorio.

Hay que tener presente que el sonido se produce cuando las cuerdas vibran pero para ello necesitan del soporte de aire exhalado que pasa por la laringe. Atendiendo que en pacientes con COVID-19 la capacidad respiratoria se ha podido ver alterada la habilidad fonatoria se verá condicionada y la calidad vocal comprometida.

La alteración vocal se conoce como disfonía y esta puede afectar cualquiera de sus cualidades siendo el timbre una de las más afectadas.

En estos casos, el logopeda, en coordinación con el ORL, el foniatra, el pneumólogo, el fisioterapeuta y el médico rehabilitador, podrán llevar a cabo un tratamiento específico para mejorar la dinámica respiratoria, reestablecer el rendimiento vocal y en definitiva mejorar la calidad de vida del paciente.