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Juegos para estimular la psicomotricidad al aire libre

Como comentábamos recientemente en éste artículo, la psicomotricidad es la disciplina que aborda la integración del conocimiento, las emociones, el cuerpo y el movimiento para el correcto desarrollo del individuo en un contexto social.

Concretamente, mediante la estimulación  pretendemos lograr una mejora de la relación y la comprensión del mundo que nos rodea (Pacheco, 2015). Por otro lado, las áreas que deberemos tener en cuenta en su ejercitación serán el tono muscular, el equilibrio, la coordinación y la lateralidad, entre otras (Ramírez, 2010).

Es por esta razón que la estimulación de la psicomotricidad tiene un papel crucial en las primeras etapas del desarrollo, pues contribuye en el crecimiento adecuado e integral de las capacidades de los individuos más jóvenes (Pacheco, 2015).

En términos generales, la psicomotricidad debe representar una experiencia activa en la que el niño se relacione con el medio y esto lo podremos lograr mediante el juego (Le Boulch, 1981).  Además, es importante que dicho juego resulte atractivo e interesante para aumentar la motivación de los más pequeños hacia el mismo.

Asimismo, debes tener en cuenta que esta tiene que ser entrenada en un contexto cómodo, espacioso y acogedor, pues debe propiciar el movimiento libre de los niños cuando se lleven a cabo las actividades (Pacheco, 2015).

En esta línea, y como comentábamos hace algunos días en un artículo anterior, el exterior puede ser nuestro gran aliado ahora que se acerca el buen tiempo, ya que favorece la integración de todo aquello que experimentan nuestros niños de manera natural y órganica.

Psicomotricidad gruesa y fina

Además, cuando se plantean actividades para el entrenamiento de la psicomotricidad, debes tener en cuenta que esta se puede dividir en dos tipos, según la clase de movimiento: psicomotricidad gruesa y fina.

La primera hace referencia a tareas que implican todo el cuerpo, mientras que la segunda se refiere, especialmente, a ejercicios realizados con las manos y que, por lo tanto, requieren una mayor precisión (Ramírez, 2010).

Hoy, te sugerimos algunas actividades que podrás llevar a cabo al aire libre este verano para potenciar el desarrollo psicomotriz con los pequeños de la casa.

A pesar de que se pueden llevar a cabo de manera aislada, también te animamos a que las plantees como una gymkhana familiar, a fin de aumentar el interés y la motivación de los niños por su participación en las mismas.

Creamos un circuito con círculos o aros

En primer lugar, te propondremos crear un pequeño circuito mediante círculos de diferentes tamaños y texturas. Esta actividad es ideal para favorecer la percepción espacio-temporal, así como para aumentar la capacidad de reacción y el ritmo.

Finalmente, te proponemos utilizar círculos sensoriales, los cuales son ideales para experimentar con diferentes relieves y formas a través del tacto. Los pequeños deberán reconocer las texturas pisadas en los círculos grandes, con los ojos tapados, y asociarlas a las texturas presentes en los elementos más pequeños.

Exploramos pelotas multisensoriales

La utilización de las pelotas multisensoriales es ideal para estimular el tacto mediante las manos. Tocar, descubrir e identificar las diferentes características propioceptivas de cada una de las bolas será una atractiva experiencia sensorial, sobretodo si jugamos con los ojos vendados.

Realizamos equilibrio con plataforma

Otro material que puede resultar de interés para aumentar el equilibrio son las plataformas de balanceo. Mediante la oscilación corporal modificamos el eje de gravedad, pero cuidado, hemos de balancearnos sin perder el control para evitar caernos.

Sin embargo, recordemos que el equilibrio también se puede fomentar haciendo recorridos con circuitos, subiendo escaleras, entre muchas otras actividades de la. Vida cotidiana.

Atrapamos objetos con pinzas

El desarrollo de la psicomotricidad fina está siempre muy asociado a la realización de la pinza con los dedos. Por esta razón, te proponemos llevar a cabo actividades en las que los más pequeños deban atrapar determinados objetos o formas haciendo uso de las pinzas de colores. Si queremos añadir dificultad, podemos competir pidiendo que los elementos pinzados deberán colocarlos en una cuerda o caja y ganará aquel que logre acumular más objetos o ilustraciones.

Dibujamos figuras en la arena

Vincular la arena con el verano es tarea fácil y, efectivamente, puede ser un gran recurso para la estimulación de la psicomotricidad. En este caso, podemos favorecer la coordinación óculo-manual, así como la psicomotricidad si proponemos realizar figuras y dibujos en la arena, aunque también podemos hacer escribir grafías y palabras, en función de la edad del niño. Dibujar en la playa, será una tarea que permitirá sacar el lado más creativo de nuestros pequeños.

En este caso, te proponemos realizar figuras y dibujos en la arena, aunque también pueden escribir grafías y palabras, en función de la edad del niño.

Si no tienes la posibilidad de contar con arena en el lugar en el que estás, debes conocer la existencia de la bandeja multisensorial de preescritura la cual cuenta con una caja en la que podrás depositar la arena, así como con una pizarra. De este modo, podremos favorecer el modelado.

Estas son algunas de las actividades que puedes realizar este verano para estimular el correcto desarrollo de la psicomotricidad. A pesar de todo, son infinitas las posibilidades que podemos llevar a cabo para estimularla. Te animamos a que dejes volar tu imaginación partiendo de estos ejercicios. Nos vemos en el próximo artículo con más actividades y juegos para los pequeños de la casa.