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APRENDIENDO A GESTIONAR LAS EMOCIONES

7 actividades para trabajar las emociones con los niños

Las emociones juegan un papel fundamental en nuestras vidas. Éstas reflejan nuestro mundo interior, facilitan nuestra adaptación al medio, nos ayudan a relacionarnos mejor y dirigen nuestras conductas. Cada persona las vivimos y expresamos de manera distinta, en función de cómo percibimos e interpretamos la realidad, de nuestras experiencias y por supuesto, de nuestra carga genética.

La inteligencia emocional es la habilidad para poder manejar las emociones y los sentimientos para gestionar nuestras acciones e incluso el pensamiento.

Este complejo escenario de confinamiento, en el que nuestros hábitos se han visto tan alterados y la incertidumbre se ha colado en nuestras casas, nos ofrece la escena perfecta para fomentar la educación emocional de los niños enseñándoles a reconocer y a guiar sus emociones.

A continuación, os proponemos 7 actividades, prácticas y muy útiles, para que los niños puedan familiarizarse con el lenguaje emocional, aprendan a reconocer sus emociones y puedan llegar a expresarlas y gestionarlas.

Para aprender a reconocer e identificar emociones…

  1. Libreta o guía de las emociones:

Confeccionar un libro con fotos de niños, personas, personajes o dibujos que se muestren contentos, tristes, enfadados, asustados, etc. es una tarea muy fácil que podemos hacer incluso con los más pitufines.  Éstas las agruparemos y pegaremos, según el nombre de la emoción, para que vayan adquiriendo el léxico específico y puedan ir reconociendo como se sienten.

 

  1. ¿Cómo está el monstruo?:

Jugar a ser el monstruo de las emociones siempre puede ser un juego divertido para ayudar a “leer” e identificar las emociones, en los demás, mediante el lenguaje no verbal. En este caso les pedimos que intenten representar una emoción, que puede estar escrita en una tarjeta, con las características físicas corporales y faciales que pueden ser más representativas para que la podamos adivinar. También nos pueden servir juegos con dibujos identificativos como puede ser el Juego de las expresiones o la Barbacoa de las emociones.

 

 

  1. Mirar o leer cuentos específicos: 

Los libros son un fantástico recurso para ayudarnos en la educación emocional además de fomentar pequeños grandes lectores o escritores. En la literatura infantil podemos encontrar muchos títulos (Ej. “El monstruo de colores” de Ana Llenas, “Bestiario de las Emociones” de Adrienne Barman, “El gran libro de las emociones” de María Menéndez-Ponte, etc.) que permitan al lector, en función de su edad, identificar sentimientos en los demás, lo ayuden a empatizar con los protagonistas para llegar a la introspección y consciencia de uno mismo, vea como se resuelven situaciones, etc.

 

  1. Juegos de Roll-playing con nuestros muñecos preferidos:

Cualquier actividad que permita crear y recrear historias, inventadas por nuestros peques, en las que aparezcan sus muñecos preferidos como protagonistas serán ideales para: trasladar emociones básicas, poner palabras a sentimientos y vivencias, buscar maneras de canalizar y resolver situaciones, etc. En este tipo de actividades es interesante poder contar con figuras de Superhéroes para que con ellos también puedan recrear todo tipo de vivencias y sentimientos que rompan con el engrama social inicial. Ayudarles a vehiculizar emociones a la vez de estimular el lenguaje oral mediante la evocación de léxico específico, la construcción correcta de oraciones, la utilización de distintas funciones comunicativas, etc. hace que sea una rica actividad que va mucho más allá.

 

Para aprender a canalizar y gestionar las emociones,…

  1. La ruleta SOS de las emociones:

Confeccionar una ruleta SOS es un recurso muy interesante para ayudar a lidiar con desagradables emociones que fácilmente nos pueden hacer perder el norte. Así pues, para aprender a gestionar la ira, la rabia, el enojo, la frustración o el rencor, vamos a crear una ruleta en la que cada quesito o parte de ella contenga escrita o dibujada qué cosas puede hacer en estos momentos para calmarse y no le hagan recurrir al llanto, los gritos o pataletas sin sentido. Esta herramienta la hemos de hacer en un momento de tranquilidad en el que los niños puedan pensar en positivo y nos puedan trasladar qué cosas o actitudes les pueden calmar, contener o arropar en estos desafortunados, pero también naturales momentos. Es importante enseñar a expresar cualquier tipo de emoción intentándolo hacer de la mejor manera posible, para todos.

  1. El rincón Zen o de la calma:

Buscar un espacio y convertirlo en un Rincón Zen o un Rincón de la calma puede ser muy interesante para tener un espacio físico al que puedan acudir los niños cuando se sientan desbordados. Aquí será interesante tener algún peluche o amuleto que les guste especialmente, para utilizarlo como elemento conciliador, y algunos objetos para lidiar con sus sensaciones: mandalas para pintar o manipular, pelotas antiestrés para apretar, cojines vibratorios, hojas para romper, etc. En este espacio podremos dialogar de manera tranquila, expresando sus sentimientos y trasladando sus deseos, para intentar resolver el conflicto en cuestión.

En este rincón también podremos tener unos cojines o una esterilla para practicar algunas actividades de respiración y relajación que nos ayuden a aflojar la musculatura y a recuperar la paz interior. El juego Mindful Kids – Toma conciencia también nos puede aportar muchas ideas.

  1. Dibujar y pintar para relativizar:

Representar como me siento mediante un dibujo es un sencillo recurso que ayuda mucho a proyectar y relativizar las emociones. Parar, coger hoja y colores, y ponernos a dibujar me permite canalizar sentimientos que me hacen desbordar.