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Cesta de los tesoros. ¡El juego libre, el mejor de los tesoros!

Los cestos de los tesoros son una actividad sensorial que se ha vuelto muy popular entre las familias y cuidadores. La idea es simple: se coloca una selección de objetos interesantes en un cesto y se deja que el niño o la niña explore y juegue libremente con ellos.

La idea de los cestos de los tesoros es que los peques aprenden mejor a través de experiencias sensoriales y de exploración activa. Al proporcionarles una variedad de objetos interesantes y seguros para explorar, ellos podrán potenciar la capacidad de concentración, la coordinación con respecto a la manipulación y el agarre, aprender de forma autónoma, estructurando pensamientos y generando el placer de descubrir, sentir y sorprenderse, etc. (Majem & Odena, 2001).

Dichos cestos, pueden ser temáticos o aleatorios, dependiendo de los intereses y habilidades del niño. Por ejemplo, un cesto de los tesoros de la naturaleza podría incluir conchas marinas, piedras, plumas y hojas secas, mientras que un cesto de los tesoros de la cocina podría incluir utensilios de cocina de plástico, moldes para hacer galletas y tazones pequeños.

Es importante recordar que los cestos de los tesoros deben ser supervisados en todo momento por el adulto para garantizar la seguridad del niño.

En resumen, los cestos de los tesoros son una actividad sensorial divertida y educativa para los niños pequeños. De esta manera, podrán desarrollar habilidades cognitivas y motoras, así como fomentar la creatividad y la imaginación.

A continuación, se presentan algunas de las posibilidades de juego y aprendizaje que ofrecen los cestos de los tesoros:

1. Estimulación sensorial: ofrecen una gran variedad de texturas, formas, colores, tamaños y olores. Al explorar estos objetos, los niños pueden desarrollar su capacidad para distinguir entre diferentes estímulos sensoriales.

2. Desarrollo motor: brindan una oportunidad para que los niños exploren y manipulen objetos con sus manos y dedos. Esto puede ayudar a desarrollar la coordinación ojo-mano, la motricidad fina y la fuerza muscular.

3. Aprendizaje temático: los cestos de los tesoros temáticos, como los de la naturaleza o los de la cocina, pueden ayudar a los niños a aprender sobre diferentes temas y conceptos. Por ejemplo, un cesto de los tesoros de la naturaleza puede incluir objetos que los niños pueden encontrar en un paseo por el parque, mientras que un cesto de los tesoros de la cocina puede incluir objetos que los niños pueden usar para cocinar.

4. Fomento de la creatividad y la imaginación: muestran una oportunidad para que los niños exploren y jueguen libremente con los objetos. Esto puede fomentar la creatividad y la imaginación, ya que los niños pueden usar los objetos de diferentes maneras y crear sus propias historias y escenarios de juego.

5. Desarrollo social y emocional: pueden ser una actividad compartida entre padres y niños, o entre niños en un entorno de cuidado infantil. Esto puede fomentar el desarrollo social y emocional, ya que los niños aprenden a compartir y cooperar con otros, a expresar sus emociones y a comunicarse de manera efectiva.

Los cestos de los tesoros son una actividad sensorial popular que ofrece muchas posibilidades de juego y aprendizaje para los niños pequeños. Al crear tu propio cesto de los tesoros, puedes personalizarlo para adaptarse a los intereses y habilidades de tu hijo.

Sigue estos pasos para crear tu propio cesto:

1. Elige un tema: Decide sobre un tema para tu cesto de los tesoros. Puede ser algo tan simple como «objetos de la casa» o algo más específico como «objetos de la naturaleza» u «objetos de la cocina». Elige un tema que sea relevante para tu hijo y que le resulte interesante.

2. Selecciona los objetos: una vez que hayas elegido un tema, selecciona los objetos que incluirás en el cesto. Asegúrate de que sean seguros para los niños y que no incluyan piezas pequeñas que puedan desprenderse. Los objetos deben ser lo suficientemente grandes para que no puedan ser tragados y no deben tener bordes afilados.

3. Incluye una variedad de texturas, formas, colores y tamaños: para estimular la exploración sensorial, incluye una variedad de objetos con diferentes texturas, formas, colores y tamaños. Por ejemplo, puedes incluir objetos suaves, ásperos, redondos, cuadrados, de diferentes colores, etc.

4. Añade objetos que fomenten la creatividad: incluye objetos que fomenten la creatividad y la imaginación de tu hijo. Por ejemplo, puedes incluir bloques de construcción, muñecas o peluches pequeños, o incluso objetos reciclados como tubos de papel higiénico o botellas vacías.

5. Añade objetos que fomenten el aprendizaje y el descubrimiento: puedes incluir, por ejemplo, libros de imágenes, juguetes de clasificación o formas geométricas.

6. Coloca los objetos en un cesto o contenedor: Una vez que hayas seleccionado los objetos, colócalos en el recipiente elegido. Asegúrate que sea lo suficientemente grande para que tu hijo pueda explorar los objetos fácilmente.

7. Supervisa la actividad: Es importante ir controlando la tarea para garantizar la seguridad de tu hijo. Asegúrate de que los objetos sean seguros y que no haya piezas pequeñas que puedan soltarse.

Crear tu propio cesto de los tesoros es una tarea divertida y personalizable que permitirá crear una actividad sensorial que tu hijo disfrutará explorando y jugando.

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¡Hasta el próximo blog!

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