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Actividades para tu mesa de luz

La mesa de luz actúa como un estímulo motivador, promoviendo el interés del niño en actividades que complementan y mejoran su aprendizaje. Al ser un recurso tan atractivo y llamativo, facilita enormemente el trabajo que a veces es costoso o poco estimulante para los infantes.

Además, a través de esta herramienta podemos trabajar innumerables aspectos tales como las habilidades creativas, las competencias lingüísticas, la capacidad atencional, el entrenamiento de la psicomotricidad fina, las operaciones matemáticas… A continuación os proponemos algunos materiales para usar con la pantalla luminosa y os damos algunas ideas de cómo utilizarlos:

 

Ambos materiales están hechos de silicona transparente, lo que permite la libre exploración y manipulación por parte del niño sin riesgos, estimulando su atención ante la visión luminosa de los colores. Los números y las letras nos permiten realizar actividades de reconocimiento numérico y fonológico, de operaciones matemáticas, de lectoescritura… Tales recursos también pueden usarse con arenas o agua de colores, para incrementar la percepción tanto visual como táctil permitiendo un gran abanico de juegos educativos sin que se estropee el material.

ACTIVIDADES

1)Repasar el trazo: para trabajar el reconocimiento, la escritura y la caligrafía pedimos al niño que repase el material con el dedo índice, interiorizando el trazo de cada letra o número. Luego puede escribirlos él solo tomando como referencia el recurso utilizado. Es una manera de trabajar el reconocimiento, la asociación y la ejecución de manera entretenida y estimulante mediante el juego.

2)Ordenar los números y/o crear secuencias: para que el niño trabaje el concepto numérico podemos pedirle que ordene los números de pequeño a grande, de grande a pequeño, que agrupe los números pares o impares, que haga secuencias de dos en dos, que agrupe los múltiples, entre otros. También podemos trabajar la composición numérica formando números de varias cifras para luego descomponerlos, concepto que puede resultar complicado y aburrido para muchos niños.

3)Reconocer y elegir las letras para formar palabras: el trabajo fonológico de discriminación y reconocimiento auditivo nos permite seleccionar vocales o consonantes para crear multitud de palabras: escribir el nombre del niño, crear palabras según un campo semántico o fonema concreto, etc. Variados ejercicios para trabajar la asociación morfema-grafema nos pueden encauzar hacia el aprendizaje de la lectura y la escritura.

 

Las familias sensoriales están formadas por diferentes piezas, de silicona de colores, que representan las diferentes figuras familiares: abuelo, abuela, padre, madre, niño y niña. Tal recurso suele despertar mucho interés y es de gran valor terapéutico atendiendo los nuevos modelos de familia.

ACTIVIDADES

1) Mi familia: a través de esta herramienta podemos trabajar la configuración familiar del niño. Más allá de componer su constelación, puede explicar qué actividades hace con los padres o los abuelos, qué relación mantiene con los miembros, cómo interactúa con ellos, cuáles son sus actividades favoritas en familia, entre otras muchas posibilidades. La verbalización oral será una gran aliada para trabajar el lenguaje cuando sea necesario.

2) Agrupación según uno o más criterios: podemos pedir al niño que clasifique y agrupe los muñecos siguiendo uno o más criterios: color, tamaño, rol familiar, género, entre otros. Este ejercicio nos sirve para trabajar la comprensión de los conceptos básicos y de las consignas ofrecidas. Si ofrecemos más de un criterio o norma de agrupación podemos complicar la actividad.

3) Expresión oral: al tratarse de un material divertido y estimulante para el niño, es muy favorable para promover el discurso narrativo. Podemos pedirle que elija una serie de figuras y que nos cuente una historia a partir de su selección, estimulando la expresión oral y ayudándole a construir su cuento de manera coherente.

Es un juego en forma de abanico formado por seis flores de colores distintos. Al ser fácilmente manipulable y de colores intensos cuando está encima del panel, resulta muy útil para trabajar tanto los colores como la motricidad fina.

                       ACTIVIDADES

1)Reconocimiento de colores: con esta herramienta trabajamos el reconocimiento de colores primarios de una manera muy estimulante. Mientras los ponemos en el panel de luz, dejando que juegue, podemos sugerir al niño que piense en objetos de un determinado color, trabajando así la asociación.

2)Creación de colores: usando simplemente las flores podemos trabajar el reconocimiento de colores, pero si los superponemos encima de la mesa luminosa creamos otros nuevos. Este juego va muy bien para conocer qué colores son los primarios y cuáles se forman cuando los mezclamos, pudiendo reconocer qué colores debemos juntar para obtener uno distinto.

3)Repasar las formas y colorear: si bien los niños trabajan la motricidad al manipular el abanico de colores, otra manera de hacerlo es repasar el material y colorear su interior. De esta manera practicamos la motricidad fina y el trazo mientras jugamos a copiar el juguete. También es una manera de trasladar a la práctica los conocimientos adquiridos, pues tendremos que elegir los colores para pintar.

A diferencia de los juegos de construcción convencionales, éstos están formados por piezas de madera con atractivos materiales (espejo, colores, de fantasía…). Las diferentes formas y colores permiten crear figuras tanto planas como verticales encima de la mesa de luz, resultando muy útil para trabajar las distintas perspectivas.

            ACTIVIDADES

1)Construcción: gracias a este material el niño puede trabajar la psicomotricidad mientras juega, estimulando también la imaginación y la creatividad para construir lo que quiera o bien lo que le pidamos. Cuando usamos los bloques de manera vertical también estamos incidiendo en la delicadeza y control de impulsos ya que el niño debe ser cuidadoso para no tirar la construcción. Este aspecto nos permite trabajar la tolerancia a la frustración ya que no siempre se realiza la tarea exitosamente.

2)Las figuras geométricas: las piezas tienen formas distintas, pero si las mezclamos y las acoplamos podemos obtener nuevas figuras. Es una buena manera de trabajarlas mientras ellos las crean manipulando el material, que a su vez cambia de color al superponer diferentes piezas si son los modelos de color o fantasía.

3)Puzzles: otra opción es usar las piezas a modo de puzle. El adulto puede manipularlas de tal manera que el niño tenga que rellenarlas para formar la totalidad de la imagen, trabajando así también las distintas formas geométricas. Esta actividad nos sirve para asociar la figura a su silueta, trasladándolo también a actividades cotidianas o académicas.